Surgidos de la colectividad y del amor por la tierra, la alianza entre Benjamín Saldate y José Francisco Valdez comenzó a dar frutos cuando su característico maíz criollo empezó a venderse en Guadalajara a mediados del 2015. Los brillantes colores de las mazorcas, que evocan a la majestuosidad del fuego, causaron que su popularidad se fuera expandiendo como un incendio, haciendo que el maíz llegara hasta Estados Unidos y Canadá.
El resto de sus productos no se quedó atrás, la harina de maíz colorida, el queso de vaca mixto con cabra, la cajeta de leche de cabra endulzada con miel de abeja y los cortes finos,son solo algunos de sus productos que los hacen contar con un amplio reconocimiento debido a su calidad y sabor.
Su intención de incrementar y diversificar el desarrollo social y económico en el municipio de Tequila se ha convertido en un compromiso. Este grupo de productores está convencido de que generar empleos sanos a través del rescate de sus tradiciones es posible. Tanto Benjamín como Francisco tienen como objetivo compartir su tesoro con el mundo, el municipio de Tequila es mucho más que el destilado de agave que lo caracteriza. Tequila es su gente, sus tradiciones y su gastronomía. Tequila es magia, y qué mejor prueba de ello que los intensos colores plasmados en el maíz que nació en las faldas de su volcán.