Por Alejandra Hernández Aguirre

Imagínate que te llevan a las canchas del Santiago Bernabéu, uno de los estadios más importantes para la historia del fútbol. Estás ahí, con los mejores balones, la cancha más verde que jamás has visto y una imponente portería. Pero justo cuando el juego está por comenzar, olvidas todas sus reglas, técnicas y términos. De repente, el fútbol deja de ser fútbol y se convierte en un aburrido juego de pelota. Y así, sin haberte dado cuenta, habrás desperdiciado una oportunidad única en la vida.

Algo parecido pasa cada vez que te tomas un shot de tequila con sal y limón sin conocer acerca de sus historias y leyendas o del proceso que se llevó a cabo para crearlo. Por ejemplo ¿Sabías que una planta de agave tarda de 8 a 10 años en madurar para poder utilizarla para hacer tequila?

El tequila es una bebida más vieja que nuestra propia nación. Por eso, conocer su historia, sus sabores y aromas, es conocer México. 

Anteriormente, el tequila blanco era lo único disponible en el mercado, por lo que se esparció la idea de que era una bebida meramente embriagante. Mito que creó la famosa tradición de beberlo acompañado de sal y limón para disipar su sabor. Sin embargo, las nuevas generaciones de tequileros han invertido en el desarrollo de la bebida, convirtiendo al tequila en un tesoro digno de presumir con procesos tan innovadores que recientemente se creó el tequila cristalino. Un logro sin precedentes en la industria tequilera.

Entre las nuevas estrategias de la industria están las metas educativas, las cuales son una herramienta sumamente eficaz para dar a conocer nuestro país y darle al tequila el respeto que se merece.  En una cata, tendrás la oportunidad de conocer olores (los expertos pueden identificar hasta 600 diferentes aromas), sabores (se dice que saborear un tequila blanco con nopales asados te hará percibir el sabor de una manzana verde) y un poco de historia de esta maravillosa bebida. 

Además, las catas educativas le permiten a los jóvenes adquirir mayor responsabilidad sobre su consumo, ya que, a partir de esta experiencia, buscarán experimentar con la mezcla de alimentos para exponenciar su sabor, en lugar de esconderlo, y aprenderán a tomarlo despacio, lo que permitirá que identifiquen cualquier peligro que pueda poner en riesgo su salud.

Es importante reconocer que esta bebida es un elemento de nuestra identidad como mexicanos y a medida que se populariza, también lo hace México. Relacionar tequila con música, cultura, leyendas y buena comida nos hará posicionarnos en el mundo como un país rico y merecedor de respeto. Los mexicanos debemos empoderarnos con estos conocimientos, utilizar el tequila como herramienta para dar a conocer nuestro país en lugar y cambiar la idea de que es una bebida meramente embriagante para que si alguna vez nos llevan al Santiago Bernabéu, no dejemos pasar la oportunidad y juguemos como los grandes.