En las faldas de la barranca de Tequila, muy cerca del cerro del Chiquihuitillo se encuentra una reliquia familiar rodeada de riquezas naturales: El Rancho El Chiquihuitillo. Este terreno forma parte de la familia de Herlindo Remos desde hace más de 30 años, siendo desde un inicio repartido entre su padre, su hermano y él. En su parte de la tierra, Herlindo, junto con su esposa Evalia Rivera y sus dos hijas, han ido construyendo un espacio excepcional para el crecimiento de cultivos y nueva vida. 

En un principio había solamente árboles de ciruelos, pero con el tiempo y la dedicación que la familia ha puesto en su querido rancho, ahora crecen también maíz, frijol, calabaza, papa, y una especie especial de jitomatito que se conoce como jaltomate pero ellos nombran “ojo de venado” y que los visita por temporadas. También, al caminar entre el verde paisaje, se pueden encontrar árboles de limón, naranjos, mangos, guayabos y hasta un pequeño huerto de plátanos, además de los ciruelos, que son los integrantes más antiguos de la familia de árboles.    

Pero la granja no estaría completa sin las vacas y las gallinas, las cuales les permiten tener entre su amplia variedad de productos huevos y distintos derivados de la leche, como el yogurt y el queso que Evalia prepara con sus propias manos y que, junto con el resto de los productos provenientes del Rancho, ponen a disposición del público, acercando al pueblo de Tequila productos locales, frescos y verdaderamente orgánicos. 

Si te interesa consumir de los diferentes productos de temporada que ofrecen, puedes visitarlos en su casa en Tequila en la calle Sebastián Rodríguez #30, en donde además se encuentra La Fonda de Evalia Rivera y en la que podrás vivir la experiencia completa de consumir los productos del Rancho transformados en deliciosas recetas creadas con la sabiduría culinaria de una cocinera tradicional como lo es Evalia. Pero si las experiencias rurales son lo tuyo, no dejes de contactarlos para visitar el rancho y realizar actividades como acampar o practicar senderismo, y en la temporada de ciruelas y mangos puedes participar como cortador de fruta en su huerto.  

Recuerda que consumir este tipo de productos implica una variedad de beneficios como el fortalecimiento de la economía local, el cuidado de tu propia economía y el medio ambiente al preferir productos que vienen desde distancias menores, y sobre todo consumir productos endémicos de la región que son naturales y sin los procesos químicos de los grandes cultivos en masa.