En la tierra de la mundialmente famosa bebida sagrada de México, encontramos al guardián principal de las riquezas del paisaje agavero:  “El Volcán de Tequila”.

 La presencia de este gran volcán ha definido las formas del paisaje. La lava derramada por última vez hace 220,000 años ha hecho su tierra fértil y en él habita un ecosistema único en la región, además cuenta con una amplia variedad de microclimas que dan lugar a una rica diversidad: bosques de encino que podemos apreciar desde la carretera, en el cráter bosque de cedros una especie única del estado de Jalisco y magnolias (las flores de los primeros árboles que existen desde hace 70 millones de años).

El Volcán de Tequila era considerado por las culturas prehispánicas como montaña sagrada. En los valles volcánicos formados por las erupciones de esta montaña se establecieron las poblaciones prehispánicas de Teuchitlan, Santa Quiteria y Huitzilapa, que habitaron la zona hasta el año 900 de nuestra era.

«No se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama». Esta  frase atribuida a Leonardo da Vinci fue mencionada por Gilberto Arellano, Oficial en Bomberos de Tequila, quien nos compartió un poco sobre su estrecha relación con el Volcán de Tequila. La conexión que siente con esta montaña sagrada, se remonta al amor por la madre naturaleza que aprendió y heredó de su padre en las visitas y campamentos que realizaban desde su niñez a este territorio lleno de belleza y misticismo. 

Él comprende que no todos hemos gozado de estas oportunidades, la experiencia profesional que ha adquirido durante las búsquedas y  rescates que ha realizado en la zona y su amor por el volcán, lo han llevado involucrarse en la educación medio ambiental formando parte de programas educativos que contemplan desde niños y niñas hasta jóvenes universitarios.

Uno de los puntos más relevantes que exploró Gilberto fue el de los servicios ambientales que presta el Volcán de Tequila a la región, es importante reconocer el servicio hidráulico ya que toda el agua que se utiliza para actividades propias del campo, industria y abastecimiento de la población, es provista por el Volcán y sus mantos friáticos. Permitiendo además la existencia de la junta de aguas del arroyo Atizcoa y los manantiales La Fundición, entre otras. 

El equilibrio del ecosistema es vital para el pueblo, la industria y la vida como al día de hoy se conoce, sin embargo, el Volcán y su riqueza se ven afectados por problemáticas como la tala ilegal de árboles, caza furtiva, venta de propiedades en áreas naturales, entre otras.

Trabajando para dar solución a estos problemas existen iniciativas como “TEQUILA vivo” centro de cultura ambiental  también conocido como “Casa Ecológica”, en donde se encargan, entre otras propuestas, del desarrollo de actividades para la apreciación y conservación del Volcán incluyendo recorridos interpretativos para distintas edades.

En esta misma línea también se promociona un turismo sustentable que cada día gana mayor terreno entre las actividades que ofrece la región tanto a la población local como a los visitantes. 

La protección del Volcán de Tequila y sus recursos naturales es tarea de todas y todos, es momento de asumir la responsabilidad de hacerlo, mostrando empatía, amor y respeto al resto de los seres vivos y a las futuras generaciones, es momento de conocer, amar y defender. 

Metztli Cerda.